Acercate... pero despacito...
no sea cosa que me tropiece con tus botones y me encuentre con tus ojos...
no vaya a pasarme que me cuelgue de tu nombre y con tu voz, me asome a tus historias...
Acercate, pero poco.
Que sólo unos pocos centímetros puedan hacerse cargo de mis miedos.
Que las palabras que flotan entre silencios, se tranquilicen y se tomen un vaso de agua.
Porque la incógnita se asusta entre tantos malabares.
Quizás tu pulso quede ahí, como dudando,
cómo si desconociera, que para presumir de cercanía
primero hay que intentarlo.
Acercate...
dame la posibilidad de regalarte más de lo mismo,
y mirarme la punta de los zapatos.
Porque si a vos se te olvida, yo te lo recuerdo...
que no se puede hacer como que uno va,
manteniendose en el sitio.
El frío del piso nos llegará a las rodillas,
mientras un silencioso reloj, empieza a contar de nuevo.
Y sí, sólo queda que te acerques... que lo hagas,
para que veas, que también se puede "absolutamente nada".
(Texto propio)

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