martes, 4 de septiembre de 2012

Jueves extraviado


Eso de llegar nunca a tiempo y siempre al borde...
y mientras que llegas, vas conversando con el eco de tus ganas estampadas en el suelo.
Ellas hacen un oleaje que intenta distraer tu jueves extraviado,
no se alcanza a oir el grito del pasado y
se duerme la hora exacta abrazando la tragedia,
y de repente no sabes,
no sabes de memorias, ni de cuerpos deshojados
ni tampoco de vínculos, y menos de "trazados",
sólo sabes de un dialogo acuoso que bordea la penumbra.
Lo que acompaña tu deseo está en los árboles,
en el color sanguinolento de sus hojas,
en la aventura de escalar intentos y simulacros.
Llegarás nunca al borde y siempre a tiempo a tus propias miserias.
Al apurar tus pasos para zafar de ese falso y cruel devenir que te persigue,
vas a encontrarte con el lugar al que íbas; y por una vez en tu vida,
vas a seguir de largo, para poder seguir conversando 
con el eco plumoso de tus ganas
y liberandote en los acordes de un insolente jueves extraviado.

         (texto propio)

         

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