Y un día tomó una manta y se marchó.
No había nada de esa ternura arrugada en su mirada.
En sus bolsillos, habían fotos viejas y amarillas pidiendole
alguna explicación.
Está todo conjugado, no importa "cómo";
lo que importa es "para qué".
Y no hallaste razones, no hallaste.
Te encontraste parado en medio de la calle,
susurrando temporales y fabricando pájaros de papel.
Intentaste plagiar al mar, yendo y viniendo por la vida,
sólo conseguiste cambiarle el nombre a Dios;
pero aún así, no fuíste feliz.
"es el momento", pensaste.
Y las fotografías se transformaron en paisajes infinitos,
llenos de ocres pedregosos y marfil.
Muy al Norte,
¿Porqué desorden? ¿Porqué ir más allá?
todo caos tiene su propia sangre, ésta vez la mía
y nada más.
Yo intento descifrar éste odio, sólo lo dejo vivo
lo libero a su antojo,
y no sabe agradecerme su vida, no reconoce que está vivo
gracias a mí.
Yo sobre yo.
sobre todos los ojos que me miran
la lluvia para atrás,
tu descomunal furia,
y vuelta otra vez yo.
Acá, allá, muy al norte o donde mire.
(texto propio)

No hay comentarios:
Publicar un comentario