Mi casa es un caos. Debo ordenar montones de ropa que he traído del lavadero y dedicarme un poco a la restauración al menos parcial de las puertas de entrada, lustrarlas de nuevo, pintar con barniz marino la pared del frente, cortarle un poco las ramas a la palmera que se está adueñando de toda la entrada…
Ante todo, el día no ayuda, hace mucho frío y prefiero prepararme un café aguado como a mí me gusta, encender las estufas y sentarme a leer uno de los tantos libros que he comenzado.
Del libro que elijo, llevo varias páginas leídas ya y cada vez que retomo, me subo a la Ford Explorer color champagne de una médica rural apodada RJ, amante de la jardinería, de las piedras corazón y que ha hecho de su profesión un estilo de vida.
El café no me hace mucho efecto; mis dolores son insoportables, y los analgésicos pueden hacer poco y nada.
Faltan sólo horas para mi operación, y todo parece marchar en cámara lenta.
- Si te parece bien, me llevaré a tu hija Sarah a un viajecito de un par de días, David. Invito yo. Sólo chicas. Dice RJ.
- Bueno está bien, no hay ningún problema.
- Veremos películas en el cine, iremos de restaurantes, y miraremos vidrieras, planeó RJ.
Cuando RJ pasó a recogerla por la casa de troncos, Sarah estaba demasiado contenta.
Llevaba un holgado conjunto de dos piezas por recomendación de RJ, quién le había explicado que sólo tendría que desnudarse de la cintura para abajo.
El viaje fue tranquilo, y una vez llegaron a la clínica, RJ permaneció con Sarah para cumplimentar los trámites preliminares y la ayudó a rellenar los papeles de ingreso.
Me había levantado a las 5 ésa mañana, después de una noche casi sin dormir.
Mis padres nos pasaron a buscar a mí y a ésta buena amiga que decidió acompañarme para llevarme a la clínica.
Al llegar, debimos esperar porque había una mujer joven de unos 40 años, y una chica de unos 18 delante de nosotros.
La mujer tenía el rostro preocupado, se notaba el miedo en sus miradas.
Unos minutos después, llegó mi turno para firmar el acta de admisión de la clínica.
Apareció una enfermera con una silla de ruedas para trasladarme al segundo piso.
Cuando entro, saludo a la chica que ocupaba la otra cama, que por cierto tenía cara de pocos amigos, y acomodo mis cosas lo mejor que puedo.
La mujer que la acompañaba, charló conmigo amablemente e intentó tranquilizarme muy a su manera. Entendí que venían de lejos, y que era todo nuevo para la chica a la que estaba acompañando.
Le pregunté si era su hija, me dijo que no. Que era la hija de un amigo muy muy especial. Le pregunté el nombre de la chica y me dijo: Sarah. Y el suyo, pregunté: RJ, respondió.
A la media hora, nos trasladan a la chica y a mí en camilla a la misma sala de procedimientos.
Veo por el rabillo del ojo que a ésta chica la acomodan en una camilla, con los pies en los estribos, para comenzarle a practicar un aborto, haciéndole la inserción de un alga laminaria, que dentro de un rato se hincharía y provocaría la muerte del feto.
A mí, me colocan una vía y me hacen preguntas acerca de mi peso. Supongo que es para la anestesia.
Alcanzo a hacerle una seña, con el pulgar hacia arriba, antes de que se la lleven al quirófano.
A mí me llevaron unos minutos después. No sé cuanto tiempo pasó, y de repente
escucho una voz, que me dice: Carina, estás bien? La operación terminó.
Intento abrir los ojos, pero me es imposible. Para mí pasaron varios minutos y
cuando puedo más o menos despertarme y recuperar la conciencia, siento que alguien me ha tomado la mano.
Escucho que una mujer me dice: Tranquila, tu mamá ha ido a comprar unos remedios, ya viene, te voy a cuidar mientras tanto. ¿Te acordás de mí? Mi nombre es RJ.
El timbre de la puerta me trae a la realidad de golpe. Ha quedado un poco de café aguado en la taza, y el día sigue frío. Una vecina despistada pidiéndome una herramienta para su jardín… Se la busco, se la entrego, promete devolvérmela la próxima vez que… y veo que junta algunas cosas y también mi herramienta y sube todo a una especie de camioneta, presto más atención y le veo una patente extraña, y la marca del vehículo es Ford Explorer de color champagne…
Pd: Texto de producción propia. Tarea de taller literario.