Si le ponemos punto final a lo que sigue,
o ruedo colina abajo por mirarte,
siempre acabaremos volviendo
por el camino viejo que ya conocemos.
Si te cuento el secreto de mi historia,
o lucho contra mí, para no quererte
voy de polo a polo con tu calor,
con tu frío y viceversa.
No puedo pararme a tu lado
a degustar el tiempo como si fuese vino;
ni puedo vestirme de imprudencia,
ni calcular lo que dura la mitad de tu ausencia,
sólo puedo inventar los lados que te faltan,
y colorear la música que oyes si me acerco.
Promesas con sal o dulces como un suspiro,
raptan tu voz y se multiplican.
Se arrodilla mi ánimo,
esperando alguna grieta en tu discurso;
de esas que los puntos y aparte saben sanar sabiamente,
aunque yo por dentro sepa
que la futilidad de tus dichos,
acabarán enfureciendo a tanto oleaje de supuestos.
Sólo los meses que empiezan con "a" nos desemparejan el alma,
y podemos jugar en éstos meses...
juguemos a dormirnos sobre frases suaves como musgos,
a escondernos de la intermitencia del ocaso,
pongamosles crema en la nariz a los intentos;
juguemos a que tu risa y la mía se sientan y conversan.
Porque a la hora de la hora debo irme.
Siempre termina el eco de tus ganas
guardado en mi conciencia.
Nunca nos bastan un café, dos, una noche...
(Texto propio)


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